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jueves, 22 de agosto de 2013

Sobre la Inteligencia emocional

Todos hemos oído hablar en algún momento de la inteligencia emocional, pero ¿Qué es?


Las características de la llamada inteligencia emocional son: la capacidad de motivarnos a nosotros mismos, de perseverar en el empeño a pesar de las posibles frustraciones, de controlar los impulsos, de diferir las gratificaciones, de regular nuestros propios estados de ánimo, de evitar que la angustia interfiera con nuestras facultades racionales y la capacidad de empatizar y confiar en los demás. El grado de dominio que alcance una persona sobre estas habilidades resulta decisivo para determinar el motivo por el cual ciertos individuos prosperan en la vida mientras que otros, con un nivel intelectual similar, acaban en un callejón sin salida.


Daniel Coleman con su libro "EMOTIONAL INTELLIGENCE"

(Por qué puede ser más importante que el coeficiente intelectual)
,presenta una teoría revolucionaria que ha hecho tambalear los conceptos clásicos de la psicología, que daban prioridad al intelecto.

Tanto en el colegio como en casa podemos hacer que la inteligencia emocional sea fomentada y fortalecida.
¿Como?
-Ayudarles a reflexionar sobre sus conductas  (buenas y malas).
 -Enseñarle a darle nombre y a reconocer los sentimientos y/o emociones. Esto se puede desarrollar mediante juegos, cuentos, tarjetas con dibujos, etc.
- Relacionar gestos con sentimientos- ejemplo- te ríes y le dices al niño que este sentimiento es de alegría y/o emoción, etc….
- Contarle cuentos en los que se pueden ver las diferentes emociones para que el niño las aprenda.
- Enseñarle al niño a cómo afrontar las emociones inadecuadas como la ira, el enojo, la rabia, etc…
explique a sus hijos lo que sí pueden hacer. Por ejemplo: correr en el jardín, dibujar figuras enfadadas, dar puñetazos a una almohada, arrugar un periódico, etc. Hacer esto no es malo, al contrario, expresar lo enojado que se siente es saludable, siempre que se exprese de manera aceptable.
 - Enseñar al niño a relajarse cuando esté nervioso o disgustado, anímelo a respirar hondo mientras cuentan hasta tres y a expulsar despacio el aire.
  -Enseñarle la empatía y que debe de aprender a ponerse en el lugar del otro.
-Felicitar al niño cada vez que enfrente de manera adecuada sus emociones ya que esto hará un click en su estado de aprendizaje y por lo tanto, este reforzador hará que el niño se sienta bien consigo y con ello vuelva a repetir la conducta que se haya reforzado.
Fuentes consultadas:
elpsicoasesor.com.